Testimonios de algunos alumnos y alumnas del Instituto Rodrigo Caro.
En el proyecto tuvimos la suerte de poder contar con los testimonios orales de antiguo alumnado del Instituto Rodrigo Caro.
Don Emilio Caraballo León cursó sus estudios en el Rodrigo Caro desde 1931 a 1936, realizando el bachillerato elemental que luego le permitió estudiar enfermería, aunque luego practicó numerosos oficios. Hijo de un alfarero con taller propio que vivía en la antigua calle Escalera (actualmente Albarrán). Emilio estudió en la “miga”, pasando luego a los Salesianos y posteriormente en la escuela San Francisco. Del profesorado recuerda especialmente a Don Salatiel Bernard, “muy buen profesor y muy buena persona”, que se hospedaba en la pensión La Sevillana. Cuenta Emilio que en el último curso, en el que Salatiel ejerció de Director, paseándose delante del Casino, unos fascistas le incitaron a alzar la mano, y por no hacerlo le dieron una bofetada. Otra profesora, Doña Dolores Salazar, de Geografía e Historia, venía de Sevilla y era muy sonriente. Don Gustavo, de Dibujo, vivía en una pensión cerca de la calle Laraña, en Sevilla, y cuentan que pintó una Inmaculada en su buhardilla.
Don Emilio se acuerda de dos compañeros que venían de fuera de Utrera: un chico de Los Palacios, Federico del Castillo, que venía en bicicleta, y especialmente de dos alumnas de Los Molares, Águeda y Margarita López Silva. Afirma que había mucha unión entre los alumnos y se lo pasaban muy bien.
Doña María Luisa Rodríguez Ulloa hizo su examen de ingreso en el Rodrigo Caro con once años y terminó con trece, cuando estalló la guerra. Venía de Alcalá de los Gazules porque su madre insistió en que su hija tenía que estudiar, y la mandó a Utrera a casa de unos tíos para comenzar sus estudios. De Don Salatiel recuerda que daba clases muy buenas y una excursión que hicieron a Jérez. También tiene un especial recuerdo de Don Gustavo, un hombre mayor amable y cariñoso. Había buen compañerismo. Todavía recuerda el examen de ingreso en la Biblioteca: una prueba de ortografía con Don Salatiel y un examen oral de geografía.
Doña Josefa Benavides Ayala y Don Domingo González Bilbao se conocieron en el Instituto, casándose en 1945. Domingo estuvo tres cursos y Josefa seis. Recuerdan que cuando se inauguró el Instituto había cierta incertidumbre sobre su funcionamiento, pero que cuando lo cerraron mucha gente no estuvo de acuerdo. Mencionan especialmente a Don Salatiel, de Tauste (Zaragoza), al que acusaron de infiltrar ideas políticas al alumnado, lo que era totalmente falso. Pepita evoca una excursión con él a Itálica. También aluden a Don Alfonso Giraun, un muy joven profesor de matemáticas, pero muy preparado. Don Miguel Durán era un hombre recto y formal, pero amable. Los profesores que no vivían en Utrera venían en tren desde Sevilla; se les veía venir por la mañana andando por el Arroyo hacia el Instituto. Los exámenes se hacían ante un tribunal que venía de Sevilla, pero se hacía con sus profesores delante.
Doña Isabel Carballido tenía 14 años cuando se enteró, por unas amigas de las clases de Orientación Profesional que se daban en el Rodrigo Caro. Acudía a clase por las tardes, cuando salían los alumnos del bachiller, y daba una hora de costura o labores (en una sala grande de la planta de abajo) y otra hora de Fisiología e Higiene (en un aula de la primera planta que daba a la plaza). Recuerda que le gustaba ir y aprender cosas, así como entrar en el jardín y estar allí algún tiempo de charla y juegos.
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